Hay un principio espiritual que a menudo subestimamos: la gratitud tiene poder. No es simplemente una emoción pasajera o un buen hábito social. La gratitud es una fuerza espiritual que transforma nuestra relación con Dios.
"Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza." — Salmo 100:4
Hoy, antes de quejarte por lo que falta, agradece por lo que tienes. La gratitud no cambia tus circunstancias de inmediato — pero te cambia a ti.